domingo 23 de abril del 2017
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El fuego sagrado

Los altares sagrados o quemaderos Mayas se encuentran en lugares en donde la energía positiva y negativa se encuentran en armonía con el cosmos. No faltan en las ceremonias mayas que se llevan a cabo por el final 13 Bak'tun. Los mayas consideraban el fuero sagrado, pues es el elemento de la naturaleza de comunicación entre el hombre y Dios.

 

El guía espiritual consulta el calendario Tzolk'in para saber si el día en que va a realizar la ceremonia es adecuado. Hay días específicos para diferentes peticiones como la siembra, el hogar, la familia, la salud, el negocio, viajes, arte, perdón, entre otros.

La ceremonia es llevada a cabo por el Ajq'ij, quien además de reunir todos los elementos necesarios para la ofrenda, hace las peticiones de los asistentes, interpretando las respuestas a través del comportamiento del fuego. 

 

Comida Maya

Dentro de los esfuerzos por celebrar a la Cultura Maya, también se han incluido actividades que tienen como tema su comida. Por ejemplo, el INGUAT llevó a cabo el Festival de Gastronomía Maya. Se presentaron platillos mayas principalmente relacionados con la celebración del primero de noviembre, Día de los Santos, festividad que representa parte importante de las tradiciones guatemaltecas. 

Cada región del país tiene la particularidad de distinguirse por un diferente  tipo de comida, muchos de ellos con raíces Mayas pues tienen al maíz como uno de sus principales ingredientes. Por otro lado, según el Chef Humberto Domínguez, Embajador de la gastronomía guatemalteca, los Mayas utilizaban el Ujuxte (actualmente Árbol de Ramón) como un elemento natural para fabricar harina, además menciona que aún se puede encontrar este árbol de alto valor nutritivo en el área de Petén.

La comida maya está clasificada en tres grupos: la cotidiana, la festiva y la ceremonial. Los antiguos mayas eran una sociedad agrícola, por lo que cosechaban maíz, frijol, cacao, chile, calabaza, yuca, camote, tomate, entre otros alimentos, además de que complementaban su dieta con el producto de la caza y la pesca realizada en los ríos cercanos, los lagos o el mar, además del aprovechamiento de ciertos frutos de la naturaleza, como los plátanos, el chicle, entre otros.

Recientemente se presentó "La Cocina Popular Guatemalteca, mitos, hechos y anécdotas" del autor Luis Villar Anléu. Aquí se puede conocer cómo nace, se desarrolla y evoluciona nuestra gastronomía, y de qué manera se fija en los patrones de identidad cultural. 

Es indudable que en la cocina guatemalteca son las mujeres las que tienen la mayor parte del mérito en la excelencia alcanzada. Localmente, se les puede atribuir la invención de la agricultura de linajes nativos. Ellas conservan germoplasma útiles a través del manejo innato de huertos familiares. Son quienes planifican, renuevan procedimientos, ajustan procesos, seleccionan ingredientes, inventan fórmulas, perpetúan las recetas y enseñan este arte en calidad de saber popular.

Un dato interesante es que en una cocina que dispone de tantos platos ni una sola de sus insignes hacedoras ha legado su identidad personal. No obstante, por la ejecución de milenarias prácticas mantienen, a la vez que refrescan, el dinamismo de hechos culinarios que han llegado a constituir comportamientos colectivos. Y lo hacen de manera callada, con humildad y acatamiento ciego a las normas de una sociedad que, biológicamente, vive de su trabajo.

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